Parece que
la cuestión es decir. No importa cómo ni dónde. Lo que importa es decir, informar, comentar, divulgar, figurar, ¿imponer?. En los últimos días hemos sufrido una sobredosis de información basada en el conflicto campo - gobierno que, más allá de la postura que cada uno tenga, es discutida en su desarrollo por todos y cada uno de los habitantes de nuestro querido país [?]. La señora presidente utilizó excesivamente la cadena nacional, cortando indiscriminadamente la programación de todos los canales sin considerar los momentos apasionantes por los que está atravesando la novela del mediodía. Lilita, por su part
e, adelanta lo que votarán todos sus súbditos en el congreso anulando cualquier tipo de criterio propio, independencia o reflexión post diálogo. Por otro lado vemos opinar en cuanto programa de tv, radio o medio gráfico exista a toda serie de personas, sin distinción de edad, raza, credo, clase social o color político. Más adelante nos bombardean los autos que rezan el ya trillado:"Estoy con el campo". Finalmente, y aprovechando los benefcios que otorgan las nuevas tecnologías se han reproducido incontables cadenas de mail acusando cifras, anécdotas y acusaciones de cualquier grupo o factor hacia ambas partes, especialmente encontra del gobierno... que concluyen con el último grito de la moda que consta de mandar cadenas por sms que caen justo cuando uno está en el mejor momento del sueño matutino, ese que se da cuando los rayos de sol advierten
la tardanza y uno los ignora demostrando quién es más fuerte.
la cuestión es decir. No importa cómo ni dónde. Lo que importa es decir, informar, comentar, divulgar, figurar, ¿imponer?. En los últimos días hemos sufrido una sobredosis de información basada en el conflicto campo - gobierno que, más allá de la postura que cada uno tenga, es discutida en su desarrollo por todos y cada uno de los habitantes de nuestro querido país [?]. La señora presidente utilizó excesivamente la cadena nacional, cortando indiscriminadamente la programación de todos los canales sin considerar los momentos apasionantes por los que está atravesando la novela del mediodía. Lilita, por su part
e, adelanta lo que votarán todos sus súbditos en el congreso anulando cualquier tipo de criterio propio, independencia o reflexión post diálogo. Por otro lado vemos opinar en cuanto programa de tv, radio o medio gráfico exista a toda serie de personas, sin distinción de edad, raza, credo, clase social o color político. Más adelante nos bombardean los autos que rezan el ya trillado:"Estoy con el campo". Finalmente, y aprovechando los benefcios que otorgan las nuevas tecnologías se han reproducido incontables cadenas de mail acusando cifras, anécdotas y acusaciones de cualquier grupo o factor hacia ambas partes, especialmente encontra del gobierno... que concluyen con el último grito de la moda que consta de mandar cadenas por sms que caen justo cuando uno está en el mejor momento del sueño matutino, ese que se da cuando los rayos de sol advierten
la tardanza y uno los ignora demostrando quién es más fuerte. Podríamos incluir a esta lista la pulseada de marchas, convocatorias, cortes de ruta, instalaciones de karpas, etc... que intentan ocupar espacios para avanzar contra el enemigo cual mejor partida del TEG.
Me pregunto cuando nos toca el momento de pensar. Parar un toque, cerrar los ojos, taparse los oídos y así... sin influencias generar con criterio propio una opinión. El conflicto del campo y el gobierno es sólo un ejemplo de este abatimiento contra las neuronas y la postura crítica. Sólo un ejemplo que recuerda a la novela de Graciela Montes La batalla de los monstruos y las hadas, donde dos hermanos, un nene y una nena, intentan imponer los mosntruos y las hadas para la decoración del cuarto compartido pegando las respectivas figuras emblemáticas en cada rincón de su cuarto hasta que el grosor que han cobrado paredes, piso y techo es tal que ni siquiera pueden ingresar a su propia habitación para dormir. Ojalá nuestro final sea tan conciliador como el de la novela y omnstruos y hadas, hadas y monstruos podamos pensar, y convivir.
Salute.
PD: En la novela de Montes, el único capaz de pensar y narrar los hechos con objetividad y criterio es el perro.
