Ingresar a círculos cerrados de personas, suele ser difícil. Más aún si estos círculos están conformados, desde hace tiempo, por personas disconformes con su situación, disconformes con su salario, disconformes con levantarse a la mañana todos los días para hacer eso mismo que está mal pago y enturbia su situación y, por ende, disconformes con la gran cantidad de chicos que dependen de ellos día a día.
Ingresar a círculos cerrados de personas, suele ser difícil. Más aún cuando esos círculos no están efectivamente cerrados... pero la invitación a sumarse no es bienvenida por sus integrantes. Entonces pegan carteles con indicaciones jeroglíficas en sus ventanas que teóricamente dejan claro todo lo que uno debe hacer para inscribirse y ser uno más [en teoría], uno menos [en la práctica].
Uno lee todos los carteles, junta papeles, arma carpetas y se decide: el primer día en que se habilita la inscripción, avanza.
Ingresar a círculos cerrados de personas, suele ser difícil. Más aún cuando uno decide hacerlo un día asqueroso de tormenta de viento y lluvia que, como consecuencia mantiene a la ciudad en el caos total, sin luz y con autos descontrolados que aprovechan la falta de semáforo para llegar a destino 2 minutos antes pero con 200 puteadas encima.
Ya en la oficina de destino, y tratando de continuar con este procedimiento instintivo de descubrimiento y develación de los pasos a seguir, uno escucha [gracias al intento del señor que está antes en la fila] que la planilla que completó no es la correcta y debe ir a buscarla a la fotocopiadora. Entre la oscuridad abrumadora y terrorífica de las escaleras del consejo escolar, baja y acude a dicho comercio... que, por falta de luz, obviamente no puede darnos lo que necesitamos. Igualmente allí, nos dan la esperanza de otro kiosco y en aquel lugar, milagrosamente, quedan algunas copias. Pido además una carpeta de cartulina, tal como lo indicaban los carteles jeroglíficos que miré la semana anterior.
De regreso por las mismas escaleras a oscuras intento recopilar todos los papeles que llevé y completo haciendo equilibrio los datos personales de una declaración jurada que lo muestra a uno como dueño y portador, únicamente, de un nombre y un apellido. Una estrategia digna de multinacionales para hacerle sentir a uno que no es nadie, que no tiene nada con qué defenderse y que lo único que implica en ese sistema es un nombre y un apellido en una fotocopia borrosa y desprolija.
Cuando llega mi turno, imaginando como viene la mano, configuro mi mayor cara de sonrisa, humildad y respeto para decir "buen día" y recibo un crudo y drástico "pero tenés que completar la planilla, sino como te inscribo". Me excuso, sostengo que quería consultarle al respecto porque no tengo el título, soy estudiante y no tengo cursos con puntaje afirmando que no soy nadie allí como para que no pueda imponerme ninguna sentencia. Sin embargo, la señora dando cuenta de su experiencia en oficinas públicas y desatención a principiantes me invita a pensa, a usar la cabeza y otras cosas más que, se ve que no hice.
Salgo de la oficina para no estar en la humillante situación de escribir con mano temblorosa frente a su mirada inquisidora y firme... y me encuentro con dos o tres personas que fueron rebotadas como yo. Entre todos y como una gran fraternidad de analfabetos burocráticos, intentamos armar cada uno su planilla.
En un nuevo intento, entregué las copias que me pidió, sin que miren todos los originales. Pregunté por la carpeta que figuraba como requisito en los carteles y la respuesta que obstuve fue que no la necesitaba, que "cuando tenga el título bajo el brazo, era otra cosa".
¡No somos dignos! ¡No somos dignos!
La semana que viene tendré que volver... para ver qué evaluación hicieron de mis papeles y saber en qué item estoy y cuántas personas tienen que rechazar el puesto para que yo tenga una posibilidad de dejar de ser nadie y empezar a tener antigüedad.
A modo de reflexión, sé que me iba a anotar en el listado "in fine" así que muchas posibilidades de progreso no veía... pero al menos esperaba un poco de respeto por los principiantes. No se puede nacer sabiendo y en este contexto de docentes, tendrían que saberlo mejor que nadie.
Pero bueno, in fine [cuack]... es lo que hay y hay que sumarse sin perder el respeto y la eduación... para poder rescatarla.
NOTA: Este post pasó, discursivamente, de lo general a lo particular... sepan disculpar el exabrupto ya que la impersonalidad no funcionaba con la propia experiencia.