[ojalá fuera puro cuento]

sábado 26 de abril de 2008

[Ese espacio]

Llega un momento en el que a Uno no le gustan más los colores que antes amaba; detesta las palabras que solía utilizar; se ve rodeado de personas desconocidas. Intenta empezar a mutar en otros contextos y se descubre exactamente igual que siempre, casi condenado a ser. A hacer. Entonces Uno se envuelve entre apuntes que discuten sobre la legislación cultural vigente y tantas otros debates inacabados y de moda, toma un libro familiar pero extraño y lo lee. Al derecho y al revés. Recuerda lo que hizo ayer para sentirse un poco más feliz, un poco más merecedor del mundo.

Ergo, escribe.

Atención. Lo único que necesitan millones de chicos acá y del otro lado es atención. Uno se presenta con carteles de colores; prepara historias divertidas o narra episodios que se suponen terroríficos; repite discursos edulcorados; construye durante semanas... meses un trayecto justificable y pedagógicamente correcto; pide facturas y recibos a la orden del día y vigila que nada se escape de sus manos... pero Uno sabe que lo único que esos chicos necesitan es un poco de atención. Que Alguien que recién conocen pero que sienten propio [porque está ahí por ellos y sólo por ellos] escuche. Sin ninguna intención extra, escuche.

Y cuando ese pequeño espacio de atención fue generado por Uno y por Otro, Alguien dice que nunca le dijeron te quiero, Alguien crea historias de papás malos que abandonan a sus hijos para hacerles mal, Otro afirma que le gusta andar a caballo y más allá alguien se pone contento porque se pusieron contentos porque habló. Y Ella que al principio no hablaba, ni escribía, ni miraba... de pronto recibe el tiempo que esperaba, que necesitaba, y deja ver una letra hermosa [tímida] que inventa historias que son sus historias.

Y Ellos se pelean hasta que los miran y Alguien les dice que no está bueno y que si usamos palabras está mejor y que dentro de esta historieta Ellos son los creadores y pueden pintar del color que quieran. Y les das el lápiz y Ellos son dueños del mundo y lo dibujan en una cartulina que casi supera en tamaño a su estatura. Tienen más lugar para escribir y dibujar y lo aprovechan. Y Uno se ríe de Aquel que se pintó la cara de azul, y de pronto Dos Más tienen pintada la cara porque es lindo que alguien sonría a causa de lo que Uno hizo.

Pero Uno se va. El espacio termina y los Oídos sordos seguramente regresan. Es poco lo que Uno hace, pero al menos los viernes por la mañana Unos y Otros con fórmulas edulcoradas, criticadas y métodos quizá precarios y no explorados generan Ese espacio para poder escucharse. Unos para dar las palabras; Otros para hacerlas propias por primera vez...

[...]

jueves 17 de abril de 2008

Ahora sí que el país está cambiando.

Sí. Las noticias dadas a conocer en los últimos días dan cuenta de un giro de 180° en nuestro país. El sr. Macri ha decidido cortar por lo sano y dio rienda suelta a su intención de cerrar el Borda... total para que queremos locos en este país, mejor que se mueran en sus casas o quizá que los encierren. Sino en el Borda están muy contenidos... hasta tienen una radio. Esto se nos fue de las manos.
Por otro lado renuncia todo el equipo del Plan Nacional de Lectura como consecuencia de que a su director Gustavo Bombini [capo de la promoción de la lectura y la investigación al respecto si los hay] lo renunciaron vaya a saber un porqué causa. Y bueno... para que queremos que la gente lea... después se avivan y terminamos con una ecatombre de dios y maría santísima juntos.
[de poeta y de loco todos tenemos un poco]
Y como si todo esto fuera poco... Tinelli incorporó un ciego a su show y dio cátedra de discriminación con fines de lucro... perdón, y demostró que hasta los ciegos bailan por un sueño... que lindo! Total quien se acuerda de los 20 años que hizo su programa en base a la burla de las diferencias de todo el que se cruzaba....
En fin... así estamos.
PD: Gran parte de nuestra literatura no sería lo que es si sus autores hubieran tenido acceso a internet... o sí? al menos Borges hubiera ahorrado algunos pasos poéticos con solo hacer click acá. o no?

viernes 11 de abril de 2008

Tolerancia cero

Advertencia: este post puede resultar algo cursi o utópico.
si no está de acuerdo con este tipo de pensamiento, no comente, cierre este blog o insulte asu autora.

La velocidad por la que transita la sociedad en nuestros días llegó tan alto como para provocar situaciones como la de esta noticia. Dos hombres discuten por un estacionamiento. Uno se enoja de más y mata al otro de dos tiros.
Cuando escuché la noticia pensé que el hombre [por cierto de 24 años que estaba junto a su esposa y su hija de 2 años en el auto] había muerto a golpes. Pero cuando escuché que el agresor tenía un arma, que había sido conciente de su acto y había disparado dos veces contra el chico con la clara intención de quitarle la vida por un lugar donde estacionar su camioneta, la noticia me afectó más aún.
Uno se pregunta cuáles son las razones para que todos hayamos aumentado en los últimos años la gradación de agresión, ya sea en las palabras, las actitudes, los hechos y hasta los pensamientos. Seguramente ninguno de los que lee esto sea capaz de disparar a alguien por una discusión callejera, pero no se puede negar que la intolerancia aumentó notablemente en todos y cada uno.
Me pergunto entonces cual será el fondo a tocar para que paremos la pelota y volvamos, despacito seguramente, al lugar inicial. Me pregunto también cual será el lugar inicial y si realmente existe la posibilidad de que seamos más tolerantes y respetuosos cuando descubrimos que se puede no serlo.
No hablo acá del trillado tópico que actualmente constituye la inseguridad. Tampoco pretendo dar un mensaje moral ni preceptos de comportamiento correcto. Me refiero al cambio social que se vive cotidianamente, en todos y cada uno. Desde el chico que pateó a la profesora a la salida del colegio porque no les gustó lo que le dijo; de la madre que declara para el noticiero que su hijo no hizo nada y acto seguido cuenta lo que ocurrió con total naturalidad y aprobación; al sindicalista que pega piñas para demostrar su poderío; al bullying que no sólo es común y totalmente de onda sino que copó you tube convirtiéndose en el himno a la intolerancia; a la discriminación hecha chiste... a la gente que ataca y hasta mata por un cruce de opiniones.
Es claro que esto ocurrió desde siempre, pero es notoria la naturalidad que tomó en la actualidad. Nos enceguecemos y nos acostumbramos a la intolerancia. Las cosas hoy funcionan así y rápido y todo lo que vaya contra este modo de funcionar no es aceptable.
Si la página no abre rápido, la cierro. Si no me gusta lo que opinás, no te leo. Si no estoy de acuerdo con lo que decís, te agredo. Si no sos como yo, me río. Si no puedo tener lo que vos tenés, te lo saco o lo elimino.
Quizá [y disculpen el vicio] empezar por las palabras sea una salida posible. Darles o devolverles el sentido. Usarlas con respeto... respeto por las mismas palabras y sus significados. Escucharlas. Escribirlas. Leerlas. Entenderlas. Cuestionarlas. Quizá la utopía no sea tal si nos damos cuenta que todo tiene su tiempo, que hay espacio para todos... para estacionar y para moverse. Y que mi palabra vale tanto como la tuya, siempre y cuando ambas sean consideradas.

miércoles 2 de abril de 2008

Globalización de contrafrente



Y un día uno se encuentra comiendo sushi [o intentando] mientras no hay leche ni carne en la heladera. Havaianas made in brasil en los pies, un disco clandestino de Manu Chao rodando y la tele encendida sin volumen desperdigando noticias de alguna tierra disputada. Por la ventana sólo la persiana cerrada del compartido pulmón de edificio.