[de libros, choluleadas, compulsiones y más libros]
el libro. En esta oportunidad intentaré resumir mis vivencias, es decir... lo que hace una estudiante de Letras en la ciudad del Buen Ayre [que tiene más de olor a podrido y cloacas reventadas que de aire puro] rodeada de libros, con la mitad de su sueldo en la billetera, un novio al que no le gusta leer al lado y encerrada, al mejor estilo reality, en un inmenso predio que comparte con miles de compradores compulsivos de libros y algunos varios lectores y escritores.
Este año decidí participar en el 10º Congreso de Promoción de la Lectura y el Libro, para ver que pasaba en el resto del mundo con esta actividad que cada día me interesa más. La verdad que en tres días de charlas y ponencias uno escucha de todo. Entre lo mejor estuvo el relato de una bibliotecaria del sur que hacía promoción desde el consultorio ginecológico en el que se atendía hasta en la carcel de máxima seguridad en la que tenía un taller literario... y lo mejor es que los presos estaban enganchados a full con Chomsky! También hubo algunas ponencias tiernas como la de Angélica Gorodischer, una viejita simpática, escritora que descubrí, de esas que uno hubiera querido tener como abuela para que te cuente cuentos antes de dormir.
ecía que Ana Pizarro presentaría un libro sobre Marta Traba [más bien un libro de ella, pareja de Angel Rama que parece que murieron juntos en un accidente de avión y ella quedó olvidada frente a la magnitud de los escritos de su marido... en fin, esas cosas del mundillo literario que uno se entera de vez en cuando]. Obviamente la curiosidad me invadió y asistí para conocer a esa señora que tantas veces leímos en la facu, esa multicátedra que tiene un artículo para cada tema [al menos si está dentro de los límites del continente americano], esa que leemos por capítulos porque sus libros, paradójicamente no se consiguen.

Las choluleadas culturales: El infaltable Felipe, la cocinera comprando libros infantiles,
una niña feliz con Mafalda y su creador y Ana Pizarro charlando conmigo...;)
Inmersa en esa epidemia de compra compulsiva en la que uno decae cuando se encuentra rodeado por millones de libros y stands que te hablan y te hacen sentir que si no tenes sus productos no existís... o sea, frente al monumento del capitalismo cultural y literario, caí una vez más en la compulsión en la ansiedad y compré, compré, compré... infantiles, facultativos, rarezas, pendientes... Me encantó ver a tantos nenes pidiendo o llorando para que sus padres les compren libros, cosa rara en estos días... me ilusionó ver gente de toda edad, procedencia y condición reunida en lo que, más allá de slogans, políticos oportunistas, opiniones "polémicas y divergentes" y críticas constructivas o destructivas, es una verdadera fiesta de lectura.
[tempus fugit]
Aunque fue mi visita más ardua a la feria [tres días seguidos] obviamente se me hizo corta, y tenía ganas de seguir recorriendo, leyendo, preguntando, buscando, observando... pero bue, la billetera y el pasaje me recordaban que eso debía terminar. Regresé a Mar del Plata con la alegría de haber estado ahí una vez más, haber aprendido y escuchado muchas experiencias y haber logrado que en el viaje de vuelta mi chico no me escuche por estar leyendo el comienzo de El juguete rabioso que le regalé.
Saludos!






