[ojalá fuera puro cuento]

miércoles 28 de marzo de 2007

[De cuando Jim Carrey no me hizo reír]

Como quedó demostrado en la entrada anterior, no soy una crítica de cine, así que este comentario no intenta más que hacer pública una experiencia propia de observación. El viernes junté coraje y pagué $10 para ir al cine a ver "Número 23".

Había escuchado varios comentarios de la peli, pero igualmente entré con algo de incertidumbre, partiendo de la base de que era una película con Jim Carrey, pero no era de humor, cosa que me preocupaba ya que antes de ver esta peli creía que ningún papel serio le quedaba bien, excepto el del pobre tipo de The Truman Show. [Eterno resplandor de una mente sin recuerdos no me gustó a pesar de que para muchos es una excelente película].

La cuestión, para sintetizar y no quemar el argumento por si alguien tiene la loca idea de entrar a este blog y leer este post, es que la peli me mantuvo en una tensión la hora y media que dura.

Más allá de gustos, me parece que está muy bien planteada en el sentido que uno ve a un personaje obsesionado con los números a partir de la lectura compulsiva de un libro particular y cargado de pistas... y el planteo mismo de la película hace que uno también ingrese en ese mundo de cálculos y vea en todas las escenas, hasta en esos planos que quedan rezagados y en segundo lugar, el número en cuestión. Me sentí manejada por una obsesión ajena y casi sin darme cuenta sali del cine haciendo cálculos inconcientes y espontaneos en las patentes, las fechas los nombres...

Obviamente me interioricé más en el tema y pude saber que la leyenda del número 23 no nació en esta película, que hay varios obsesivos que encontraron varias relaciones entre el 23 y "cosas importantes" por decirlo de alguna manera [la cantidad de puñaladas con las que murió Cesar, el nacimiento de Shakespeare, el hundimiento del Titanic, etc.], y que esa obsesión por encontrar en los números significados asignados es una enfermedad psicológica denominada apofenia.

Finalmente se me cruzó por la cabeza la idea de que yo soy la que tengo flojas algunas tuercas en mi cerebro y que la película en realidad no esté bien hecha y no despierte obsesión únicamente en mi que tengo ese gen de locura esperando el momento propicio para desatarse.

El pasó que siguió por lo tanto fue sugerirle a todas las personas que ví posteriormente que vean la película para comprobar si la loca soy yo.
La película me gustó y a Jim Carrey le creí.
He dicho.-

jueves 22 de marzo de 2007

Manipur... el lugar nunca jamás deseado

[De lo que el festival de cine me dejó]


Como ya comenté en algún lado, no suelo tener buena suerte con las películas que elijo para ver en el festival de cine... quizá sea simplemente porque no las elijo por su contenido o sinopsis, sino que me dejo llevar al azar o elijo por el horario o los cines que más me gustan. En fin, este año no fue la excepción y en cierta oportunidad me encontré presenciando la primera función de dos documentales. El primero duraba una hora y mostraba el proceso de elección de esposa de un tipo de Singapur (desconozco el gentilicio... singapureño). Se presentaba entonces el funcionamiento de una suerte de pyme que ofrecía jovencitas vietnamitas, con la condición de que sean vírgenes, sumisas y lindas. En resumen, la infeliz pareja llegaba al matrimonio 4 días después de haberse conocido y ni siquiera hablaban el mismo idioma. Final: letrero contando que 3 meses después el singapureño devolvió a la vietnamita que se encontraba con paradero desconocido... aplausos, risa? llanto?

En fin, pero esa historia tan casamentera como cruel y chistosa no era el quit de la cuestión, sino el documental que le siguió.

Un grito en la oscuridad [el quit de la cuestión]
Este documental mostraba de manera directa la situación de la población de Manipur en el 2005. Manipur es un estado de la India en el que hace más de 25 años existe una ley que otorga poderes especiales a las fuerzas armadas. Sintetizando: hay un militar en la calle por cada 6 habitantes; los militares tienen el poder para maltratar, humillar y hasta matar a cualquier persona que ellos crean que se subleva o actúa de manera tal que a ellos se les ocurre reprimirlo.

Fuera del contexto político que pueden encontrar mejor explicado en varias páginas de internet, la situación es totalmente cruel. Cuando se estableció esta ley existían en Manipur sólo dos movimientos armados en oposición al estado... en la actualidad son más de 50 las organizaciones que intentan acabar con esta ley.

Uno de los hechos más relevantes en Manipur [que desencadena el documental] es el asesinato de Manorama Devi, una mujer de 32 años que fue capturada por las fuerzas armadas y encontrada asesinada por varios balazos y violada. Este hecho originó el levantamiento de casi el total de la población, que no reclamaba concentrada en el asesinato en sí de la mujer, sino indignada por la violación de los derechos humanos expuesta en el abuso sexual de la joven. De ahí en más siguen diversas inmolaciones, crudas escenas donde se ve la tortura que las fuerzas armadas ejercen sobre todos los que se le cruzan humillándolos, lastimándolos y ejecutando castigos indiscriminados.

A pesar del horror y la impotencia que me causó a mi, como a tantos de los que estábamos en el cine, ver estas escenas de total crueldad, lo que más me impactó fue esa sensación de lejanía espacial y por otro lado semejanza. No pude evitar establecer una analogía con la época del proceso argentino... las madres salían de luto (pañuelo blanco en la cabeza) a reclamar por la violación de los derechos humanos; la tortura, la violencia y la humillación eran moneda corriente en Manipur... la población entera salía a la calle a reclamar.

No es mi intención hacer un análisis profundo de la realidad de Manipur. Tampoco compararlo con la dictadura evaluando que realidad es mejor o peor... sería abzurdo [estúpido]. Simplemente me pareció importante traer a este país de nunca jamás, aquella realidad de la India que quizá muchos [o al menos yo] desconocen para que cada uno elabore sus propias conclusiones.

Epílogo [o consuelo de tontos]

Aún hoy las fuerzas armadas de Manipur continúan teniendo poderes especiales. En Manipur todo sucede en las calles y a la vista de todos. Allí fue el mismo estado el que dio el golpe. Es importante conocer otras realidades. A veces está bueno no leer la sinopsis.
[puntos suspensivos]

viernes 9 de marzo de 2007

Llamame Gerardo.-


Sé que estoy muy quejosa, pero sinceramente ayer cuando vi la nueva publicidad de Movistar me indigné y me dio tanta bronca que pensé que para desahogarme tendría que comentarlo hoy en el blog... y acá estoy.

Dicha publicidad nos presenta en una serie de imágenes a Gerardo quién usa la remera adentro del pantalón, no tiene blog, dice "La pucha!" y otros rasgos que, complementados con su cara excepcionalmente particular, lo pintan como un gran looser, un boludo cualquiera que "encima se llama Gerardo" para terminar con la redentora frase: "Gerardo, comprate un Movistar".

Moraleja: Si sos un boludo que andás por la vida como un perdedor, comprate un teléfono celular que es lo que necesitás para ser feliz. TERRIBLE MENSAJE!

Sí, ya sé que las publicidades se hicieron con el fin de crear una necesidad donde no la hay, pero esta particularmente me parece patética... o sea que si yo me llamo Gerardo, o Beatriz o Rigoberta... o si yo no tengo un blog o no chateo en internet... o si yo no uso el fundillo del pantalón a la altura de la rodilla soy una tremenda boluda que para lo único que sirvo es para que se rían de mi. O sea que mi única salvación en tal caso es comprarme un celular para pasar a ser parte de los que se ríen de los otros...

Cuando, después de ver esta propaganda, y después de renegar un rato... y después de darme cuenta que me debo estar poniendo vieja ya que mi hermana 4 años menor que yo y su novio se rieron de Gerardo y no le vieron "nada de malo" a la propaganda... la magia de la tv hizo que Gerardo apareciera de nuevo... ahora sí con un celular entre sus manos y una sonrisa feliz. Sin palabras.

Sí, quizá estoy demasiado renegona... pero lo peor, lo que más bronca me da es que crearon un nuevo estereotipo de boludo con nombre propio, listo para utilizarlo en bromas fáciles de esos que se creen vivos hacia esos que serán rápidamente identificados con Gerardo por semejarse en cualquiera de sus rasgos, como ya sucedió (apenas días después de haber sido lanzada la campaña publicitaria que ya tiene gigantes afiches en la calle) en este fotolog.

Encima de que tenemos que bancar el monopolio de las comunicaciones de Telefónica, nos arruinan el criterio y el cerebro con publicidades como esta... o como la de Beto de speedy que merece un post aparte (tranquilos, lo dejaré para nuncajamás).



Me fui a la mierda?... debe ser que tengo más de Gerardo de lo que pensaba...
pero tengo un Movistar eh!!

Si quieren ver el comercial y algunos otros comentarios sobre el mismo clikeen acá.
Se acepta comentario de algún alma cibernética que me enseñe como se postean videos de youtube. Gracias.-