[ojalá fuera puro cuento]

miércoles 28 de febrero de 2007

Para Fran

Se que esto es cursi, pero lub dijo que lo cursi abriga... y hoy tengo frío.
Hoy cumpliría 77 años mi abuela Fran... esa que nació en el ´30, esa que me llevaba los desayunos a la cama, esa me enseñaba a bailar tango, esa que se daba cuenta de todo... sin que yo diga nada.
La extraño y mucho, como nunca pensé que la iba a extrañar. Tengo ganas de abrazarla y hundirme en sus mejillas regordetas, sacarle los anteojos y darle un beso en cada ojito como hacía desde chiquita para que vea mejor.
Te extraño abula, me gustaría que estés conmigo para que me contaras de nuevo esas historias de campo mientras leo el Martín Fierro, o me cantaras tus tangos preferidos mientras yo intento entender lo que leo.
No sé, quizá es absurdo, pero mientras preparo el final de Argentina I siento que voy a rendir ante ella...
Te extraño abuela y me siento más chiquita e indefensa que nunca.
Perdón por el tono melancólico del post, pero hoy necesitaba un espacio y lo encontré acá.

martes 20 de febrero de 2007

Sin chasis y a oscuras

Ayer tomé coraje y me dispuse a ir a la facultad para anotarme en el final de Argentina I de Marzo que estoy pseudo preparando. Mi chico se ofreció amablemente a llevarme. Ibamos tranquilamente en nuestro VW 1500 modelo ´86 hasta que en la intersección de Talcahuano (la continuación de Córdoba para los que no saben que el sur también existe) y Vertiz (esa... la de la villa) y sentimos un ruido muy fuerte como que arrastramos algo y otro algo cayó. Bajamos del auto y algo me dijo que las cosas no estaban bien... quizá fue la cara de todas las personas que estaban alrededor, y la expresión de los dos hombres de la gomería que se acercaron como dándonos el pésame. El auto estaba caído sobre la rueda izquierda de atrás y había un tubo suelto y un resorte grande desprendido... en otras palabras: se hizo mierda la parrilla de suspensión.
A esto le siguieron veinte minutos escuchando la musiquita del servicio de atención del seguro (menos mal que está hecho para urgencias) y una hora más esperando que llegue la grúa. Una vez que llegó y luego de hacer malabares para subir el auto, nos dimos un paseo arriba de esa suerte de ambulancia para vehículos enfermos...
Llegamos al taller y luego de algunos intentos por conseguir el repuesto a la distancia tuvimos que esperar casi dos horas más, mientras oscurecía, hacía frío y llovía (odio que me garúe finito).
En fin, luego de esta odisea, estoy analizando seriamente si debo presentarme al final. Ustedes que opinan?
PD: El título de este post es puramente anecdótico, cualquier semejanza con el título de algún poema es pura coincidencia.
PD2: Si chasis no se escribe así, sepan disculpar... encima que me dejó a pata, pretenden que lo escriba bien.

miércoles 14 de febrero de 2007

Un día más?


Hoy es 14 de Febrero, día de los enamorados aquí y en tantas otras partes. Algunos pensarán que es una creación comercial, inventada para vender y fomentar la industria cursi de los ositos, las rosas por todos lados, los corazones de mil formas distintas y los chocolates (personalmente, la mejor elección). Otros dirán que quienes ven el lado comercial de esta fecha, quizá estén resentidos con la vida y no estén enamorados, por lo que les parece mal que se celebre dicho día, ya que en verdad no tienen con quien festejarlo.

Mierda, en verdad no sé cual es mi posición exacta. Simplemente me gusta pensarlo como una excusa más para festejar, ir al cine, comer pochoclos, recibir más besos de mi chico y odiar a los vendedores de rosas rojas, a los que las compran y a las que les gusta que se las regalen. No hay nada más cursi que una rosa roja envuelta en un papel celofán y con brillo. Me despido porque creo que voy a vomitar... no sin antes desearles un muy feliz día a todos los que por alguna razón eligen considerar al 14 de Febrero un día distinto...


PD: ¿Festejará el día de los enamorados el tipo baboso y con cara de pajero que me preguntó si esperaba el 93 para decirme una sarta de boludeces de calentón? Loco... me gasté $4000 para que no me digan más huevadas y este tipo se desubica así a las 8 de la mañana, aún cuando estoy tapada hasta el cuello, y tengo cara de dormida. La próxima lo puteo: he dicho.-

martes 6 de febrero de 2007

Los mismos de siempre

Hoy, a las 8.12 de la mañana, como todas las mañanas de lunes a viernes, me tomé el colectivo 553 en la Av.39 y la 110... Sé que la otra parada me queda más cerca, pero por alguna razón que no recuerdo, siempre voy a esa.
Cuando pasé la tarjeta magnética, como me pasa frecuentemente, marcó error. El colectivero la agarró y le hizo sus pases mágicos con una franela sucia, pero la tarjeta no funcionó. Así que pasó a cortarle un pedacito para que no pueda seguir viajando gratis y me vea obligada a guardarla en el bolsillo de mi bolso que designé como cementerio de tarjetas magnéticas, donde descansan todas las decapitadas hasta que me decida a llevarlas a la UTE y me las cambien, dándoles a estas el descanso eterno.
Como todos los días, miré el total del colectivo para ver donde ubicarme. No había asientos libres así que me pare cerca de la única ventanilla que estaba abierta para combatir el calor del sol saliendo y los ojos dormidos.
Me quedé tranquila porque estábamos todos. La chica rubia que lee el folleto explicativo del curso de manejo. La viejita envuelta en canas que se sienta acurrucada como para ocupar menos espacio y mira a la ventana como durmiendo con los ojos abiertos. Los tres señores con cara seria que se sientan uno detrás de otro y miran para adelante como si no tuvieran articulación en el cuello. El grupete de ancianos que suben en el Hospital de la Comunidad, hablando fuerte y opinando sobre el médico de moda. El chico con camisa arremangada que mueve la cabeza al compás de lo que escucha en su mp3 (imagino que es al compás... o quizá su mp3 no funciona y es muy buen actor). La chica de pelo corto con remera a lunares que sube una parada después que yo... y me llama la atención porque va en su mundo, como si en este colectivo no fuéramos los mismos de siempre... una suerte de paisaje urbano, resignado a ser partícipe de una neva jornada.