[ojalá fuera puro cuento]

jueves 28 de diciembre de 2006

El día 29 de Diciembre, desde las 16:00 hs
pepas de dulce

realizará el 1º Literaturazo
en la Glorieta Central de la Plaza San Martín.
Será una jornada en la que regalaremos literatura, realizaremos rondas de lectura y compartiremos el espectáculo de diferentes artistas.Es importante destacar que contamos con el apoyo de la Secretaría de Cultura de General Pueyrredón que nos cedió el espacio para realizar dicho evento.
Lo más importante es contar con tu presencia. Por lo tanto, agradecemos la difusión y la colaboración que puedas ofrecernos.
Con las manos temblorosas de lo nuevo...
Este blog es tan concurrido, que seguro con este post el literaturazo estalla.

viernes 15 de diciembre de 2006

MARIAN [Main] dice:
hay alguien ahiiiii
MARIAN [Main] dice:
holaaaaaaaaaaaaaaaaaa
MARIAN [Main] dice:
jeje
MARIAN [Main] dice:
nadie lee mi blog... pero eso lo hace mas interesante







Hoy Viernes 15 histeria a la décima potencia.


  • Mañana voy a operarme por primera vez en la vida y con anestesia total.

  • La secretaria de la prepaga me dice que me quede tranquila que está todo arreglado.

  • No le creo.

  • La clínica aumentó sus derechos de $900 a $2350... sólo por un día de internación y material descartable.

  • Una vez más siento rechazo por la burocracia (que esta vez no está de mi lado).

  • Organizamos un evento y tenemos el suficiente apoyo como para ponerme nerviosa y sentir mucha responsabilidad.

  • Quiero dejar todo organizado en el trabajo para la semana en que estaré ausente... y las cosas me salen peor que nunca.

  • Estoy ansiosa por todo.

  • No sé porque escribo lo que escribo pero lo escribo.

  • Me fui.

  • Me obligo a irme.

  • Algo me dice que esta noche no voy a dormir.

  • Tampoco voy a comer porque me dijeron que la anestesia te hace vomitar.

miércoles 13 de diciembre de 2006

Cosas que produce el famoso "Espíritu navideño":


  • Recibo un mail de la municipalidad deseandome felices fiestas. Debe ser porque me registraron en su lista cada vez que mandé mails realizando consultas que nunca me contestaron...
  • En mi oficina ya no es todo negro e informático. Acabo de armar un tierno arbolito, por sólo $41.80 (hasta me alcanzó para comprar un moño rojo y una guirnalda brillante). Ahora todo (hasta el teclado en el que escribo) está lleno de brillo dorado que, por lo que veo, no tiene ganas de irse hasta que la navidad acabe.
  • Mientras que Papá Noel está abrigado hasta la cabeza, en la ciudad hace un calor espantoso, incluyendo humedad y mosquitos. Pero nada impide la llegada del espíritu navideño y la ingesta de turrones, pan dulces y otros alimentos calóricos que elevan aún más la temperatura.
  • Los nenes en la peatonal, en los negocios y en su casa descartaron a Barnie (si es que se escribe así) para enamorarse del gordo barbudo que viste de rojo.... no te preocupes dinosaurio (ups... qué problema identitario... barnie es un dinosaurio?) que el 8 de Enero volvés a primera plana.
  • Los comerciantes de cualquier rubro aprovechan que la gente compra lo que sea sin mirar.
  • Se escuchan conversaciones como la siguiente, registrada en un importante cotillón de la ciudad:

Señora con cara de horror: -¿Este precio es del árbol sólo, sin el decorado?

Vendedor en un intento de sentirse todopoderoso: -Sí señora, pasa que este es un pino imitación natural, que se va a estar vendiendo en nuestro país recién en el 2009. El que se lleve este pino, va a tener la ventaja de anticiparse tres años al mercado.

Marido de la señora riéndose irónicamente y sintiéndose el comprador más inteligente del mundo: -Se, se... igual no intente nada... no, no...

Vendedor perseverante: -No, no... igual, yo le comento, había cuatro y sólo queda éste.

NOTA: No sé cuanto salía el pino. Tampoco ví si el vendedor logró su cometido. Sí, ya sé... lo mejor de la historia no lo sé... simplemente quise escribir lo que escuché.

  • Googleo "Espíritu navideño" y me aparecen, entre varias páginas religiosas y bucaiquianas (que no es lo mismo que bucowskianas) una particular, que brinda un test para saber si somos capaces de "inculcar el espíritu navideño"... Me veo obligada a compartir una de las preguntas con ustedes (si es que hay alguien ahí). Me llama la atención la utilización del verbo "poner" cuando se habla de los hijos... y más aún considerando que se trata de un sitio que promete ayudar a los padres a cumplir su función:

7.
¿Dónde pones a los niños en estas fechas?
a- Solemos aprovechar y programar salidas, jugar juntos...
b-Los llevo de vacaciones con el resto de la familia. Todos descansamos aunque, ya se sabe, a los niños hay que darles de jugar aparte.
c-Básicamente: no los pongo, ellos ya se encargan de ponerse donde quieren.

En fin... igualmente la navidad me gusta... a pesar de todo y de todos... y a pesar de esos recuerdos tristes que vienen siempre en esta época... no sé bien porqué... seguramente sea una consecuencia más del famoso e invencible "espíritu navideño".

martes 12 de diciembre de 2006

Hoy comprendí que la burocracia no es tan mala...
si está de tu lado.-

sábado 9 de diciembre de 2006



-Deberìa haber un hada para cada niño y para cada niña.



-¿Deberìa haber? ¿No hay bastantes?



–No. Los niños de hoy en dìa saben tanto que enseguida sejan de creer en las hadas y, cada vez que un niño dice: Yo no creo en las hadas, en alguna parte hay un hada que cae muerta.



Peter Pan de J. M. Barrie

jueves 7 de diciembre de 2006

tango que me hiciste mal... y sin embargo te quiero

Caserón de tejas
1941
Música: Sebastián Piana Letra: Cátulo Castillo

¡Barrio de Belgrano!
¡Caserón de tejas!
¿Te acordás, hermana,
de las tibias noches
sobre la vereda?
¿Cuando un tren cercano
nos dejaba viejas,
raras añoranzas
bajo la templanza
suave del rosal?

¡Todo fue tan simple!
¡Claro como el cielo!
¡Bueno como el cuento
que en las dulces siestas
nos contó el abuelo!
Cuando en el pianito
de la sala oscura
sangraba la pura
ternura de un vals.

¡Revivió! ¡Revivió!
En las voces dormidas del piano,
y al conjuro sutil de tu mano
el faldón del abuelo vendrá...
¡Llamalo! ¡Llamalo!
Viviremos el cuento lejano
que en aquel caserón de Belgrano
venciendo al arcano nos llama mamá...

¡Barrio de Belgrano!
¡Caserón de tejas!
¿Dónde está el aljibe,
dónde están tus patios,
dónde están tus rejas?
Volverás al piano,
mi hermanita vieja,
y en las melodías
vivirán los días
claros del hogar.

Tu sonrisa, hermana,
cobijó mi duelo,
y como en el cuento
que en las dulces siesta
snos contó el abuelo,
tornará el pianito
de la sala oscura
a sangrar la pura
ternura del vals...

Para escucharlo y leer más letras:
http://www.todotango.com/Spanish/biblioteca/letras/letra.asp?idletra=68

miércoles 6 de diciembre de 2006

Hoy copy-paste

LA FORMACIÓN DE LECTORES Y EL LLANTO DEL COCODRILO


Graciela Montes


La angustia estalló en algún momento del siglo y borboteó largamente en estudios teóricos, métodos infalibles, recursos didácticos, grupos de estudio, planes de investigación, mesas redondas, artículos periodísticos y demás gestos en los que sobresalía el tono escandalizado, la alarma. No cabe duda: la pintoresca especie de los lectores se estaba extinguiendo inexorablemente. “Se lee poco”. “No se lee”. “La gente ya no lee como antes “. Y, por supuesto, el acostumbrado “los chicos no leen”. Tan notable y generalizado es este gesto de la sociedad golpeándose el pecho, arrancándose los cabellos y gimiendo por el fin de los lectores que tal vez resulte útil ventilar un poco la cuestión, no vaya a ser cosa de que quedemos sumergidos, como la pobre Alicia, en un charco de lágrimas... de cocodrilo.

Lo mejor es desinflar el globo de las grandes generalizaciones y poner algunas cosas en su lugar:
Algunos no leen porque nadie les enseñó a leer.
Algunos no leen porque no tienen libros.
Algunos no leen porque –dicen—“no les gusta leer”.
(Conviene recordar que los dos primeros grupos son desmesuradamente grandes en América Latina.)

A todos esos no lectores algo les debe la sociedad. Reconozcamos que
no estaban condenados desde sus cromosomas a ser no lectores, sino que, de
un modo u otro, les fallaron los mediadores sociales, les falló la sociedad. A todos ellos les faltó algo que no les habría debido faltar. En algún momento les hicieron una zancadilla. De modo que es bueno que la sociedad se haga cargo y admita, mal que le pese, que no se trata de una fatalidad del destino
sino de una consecuencia de actos históricos y concretos de los que no puede declararse inocente.

La sociedad fabrica no lectores y, cuando ve su producto, no atina sino a
agarrarse la cabeza escandalizada. Primero provoca el incendio y después sale
corriendo a llamar a los bomberos.

En esa conducta no hace más que proyectar sus contradicciones y sus hipocresías respecto a la lectura, a los libros, al pensamiento crítico, a la educación y, de un modo más general, a lo que llama “la cultura”. Por un lado, en el escenario encendidas declaraciones en defensa de los libros y de la lectura, exageradas y hasta absurdas, fetichizantes. Detrás, en bambalinas, conductas bien concretas y muy poco explicitadas tendientes a fomentar la no lectura o, al menos, a condenar a la irremediable iliteralidad a gigantescas masas poblacionales del planeta.

Casi en el mismo momento y en un segundo y teatral gesto, que también le es muy característico, esa misma sociedad escandalizada extiende la mano y, como al descuido, deposita el conflicto en los niños. Son los niños los que no leen. Los niños, una vez más y como siempre. Los niños, esos recipientes pequeños donde, sin embargo, puede volcarse todo, los eternos, sagrados e indispensables chivos expiatorios.

Ahí es cuando me irrito y siento ganas de sacudir el tablero de la amable preocupación de nosotros, los grandes.

¿Qué tal si probamos alfabetizar (pero alfabetizar en serio), mezquindades a todos nuestros chicos, darles escuelas, maestros bien remunerados, libros? ¿Qué tal si les regalamos bibliotecas jugosas, muchas bibliotecas –de escuela, de aula, de sindicato, de club--, rebosantes de libros excitantes y codiciables? ¿Qué tal si les donamos un poco de nuestro tiempo, de nuestra voz, de nuestra compañía junto con los libros? ¿Qué tal si pensamos y estimulamos el pensar, el criticar, el discutir, el informar acerca de la propia vida? ¿Qué tal si volvemos a hablar con nuestros hijos de las cosas de todos los días, de las cosas de antes y de ahora, de nuestras fantasías?
¿Qué tal si intentamos recuperar nosotros mismos la codicia del libro, el tiempo libre y privado, la reflexión, la mirada aguda, el placer por las palabras?

Si después los chicos siguen empecinados en alejarse irremediablemente de la lectura, podremos mover apesadumbrados la cabeza y sentarnos a discutir el mañana, hasta tanto no lo hagamos, nos limitaremos a gimotear y seguiremos chapoteando en nuestras lágrimas de cocodrilo.

En: Espacios para la lectura. Órgano de la Red de Animación a la Lectura del Fondo de Cultura Económica. México. Año II, núms. 3 y 4, 1996. Pág. 22

martes 5 de diciembre de 2006

Algunas cosas que hoy odio...

  1. Odio terminar de leer los libros que me gustan mucho.
  2. Odio hacer una carta a la municipalidad, usando palabras formales y pidiendo con sumo cuidado y humildad un espacio que debería estar garantizado para actividades como las que proponemos.
  3. Odio estar en una oficina, cerrada, donde todo es negro y frío excepto los rayos del sol que iluminan el árbol que veo del otro lado de la ventana.
  4. Odio estar de este lado de la ventana.
  5. Odio abrir los ojos en mi cama y pensar que recién me dormí, que estoy en mitad de la noche y que todavía tengo mucho tiempo para descansar... y descubrir que los pajaritos ya están cantando y el celular ya me sonó tres veces con los mensajes que yo misma me escribo para despertarme, y nunca leo.
  6. Odio odiar tantas cosas...

lunes 4 de diciembre de 2006

Por momentos necesito mayor independencia... nunca di cuenta de lo que hacía. Ahora necesito saber todo y que sepas todo.
Quizá eso es lo que más me molesta de tu "Edipo Nunca Jamás Curado", esa eterna dependencia que te ata, y me ata con vos.

Es inútil que intente buscar explicaciones psicológicas, porque nunca las voy a encontrar. Quizá pueda inventarlas, pero jamás serán productivas. Odio mi psiquis y cualquier tipo de análisis que pueda hacer alguna persona que no sea yo sobre ella.

Es verdad, no quiero que nadie me diga la verdad de lo que soy, por eso odio las terapias. Yo conozco mis limitaciones. Que alguien me cante la verdad en la cara [y encima tenga que pagarle por eso] es una situación que no quiero atravesar a mis 22 años... y a los 73 tampoco.

domingo 3 de diciembre de 2006

Iba cruzando la calle, y parecía que nunca llegaría a la otra orilla.
Soñé con ella. Sumergía mis besos en sus mejillas arrugaditas y esponjosas. Disfrutaba [conciente] de verla una vez más, al menos en sueños.
Ahora es de noche. Alguien me avisa que el espíritu navideño va a golpear pronto a mi puerta.
No quiero abrir.

viernes 1 de diciembre de 2006

Hoy hace un mes que mi abuela está en Nunca Jamás...
[Me pregunto porque evitaré tanto decir la palabra muerte]


No sé con qué voy a llenar este espacio.
En realidad aún no sé como llegué hasta acá.
Misteriosamente, siento tranquilidad... quizá porque llegué a este lugar que es sólo mío.
Nadie conoce su existencia, nadie sabe de este país de nunca jamás, hecho que me otorga una gran libertad para hacer lo que quiera.

[indefectiblemente me encierro en esta libertad virtual]


Acá soy todo... y al mismo tiempo [triste/feliz] soy nadie.-




Todos los niños [menos dos] crecen.-